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22 enero, 2019 caballadmin

La importancia del Consejo Regulador en la creación de empleo local

La artesanía y la tradición son dos los pilares básicos del Consejo Regulador de la Caballa de Andalucía y la Melva de Andalucía. Su filosofía centenaria y su amor incondicional por la materia prima hacen que cada lata se transforme en la mejor representación de sus numerosos valores, entre los cuales destaca el compromiso con la tierra y sus habitantes.

Las funciones del Consejo Regulador no solo se limitan a promocionar el producto en aquellos mercados donde puede considerarse objeto de consumo o perseguir el fraude de conserveras que utilicen indiscriminadamente la denominación “de Andalucía” que tanto y tan bien define sus productos. Además, este órgano de gobierno también realiza una labor de impulso económico en las zonas donde actúa, favoreciendo el crecimiento local.

De hecho, las plantillas que conforman las fábricas adheridas al Consejo Regulador de la Caballa de Andalucía y la Melva de Andalucía se nutren, casi en su totalidad, de trabajadores de las poblaciones cercanas, con lo que la influencia es todavía más determinante.

La creación de empleo y la labor del Consejo Regulador, unidad indivisible

En cuanto a cifras, las 4 fábricas del Consejo situadas en las zonas rurales de Isla Cristina, Ayamonte y Tarifa albergan a más de mil personas en mano de obra; un número tan positivo que solo puede subrayarse con otro factor esencial: el 75% es mano de obra femenina.

La tradición de las fábricas ha hecho que, a lo largo de los años, la especialización de empleados divida a mujeres y hombres en dos funciones generales y bien distintas. Las primeras, dedicadas a trabajos más precisos como la limpieza, eviscerado, pelado y la preparación de la lastas, y los segundos, centrados en la carga y descarga del producto. Labores físicas, al fin y al cabo.

Esta forma de entender el producto repercute directamente en la economía de todas las familias que trabajan a diario para ofrecer el mar en una lata. Y es que, pese a que la evolución y el desarrollo industrial de las conserveras haya agilizado los procesos, para el Consejo resulta clave mantener la esencia artesana del producto. De ahí parte la calidad tan sobresaliente de la denominación de origen.

Todas y cada una de las personas implicadas en la preparación de la materia prima defienden el amor por un producto “suyo”, de su zona, familiar e inconfundible. Una filosofía en favor del empleo y en favor del cliente. Sin adulterar el sabor con productos químicos en ninguna parte del proceso de producción.

Las perspectivas económicas para los próximos años son positivas

Debido a la labor de promoción del Consejo Regulador se continua conquistando paladares de todo el mundo.  De hecho, la mejor manera de luchar contra la competencia es demostrar que este producto es inimitable. Manteniendo el sabor tradicional, de antaño y sin adulterar con productos químicos, la Caballa de Andalucía y la Melva de Andalucía poseen tal calidad que merecen distribuirse por todo el mundo.

Gracias al impulso económico de la Consejería de Agricultura y Pesca el consumidor extranjero también es capaz de disfrutar la calidad de nuestras conservas. Países como Francia, Italia, Bélgica o Estados Unidos forman parte de la ruta anual de las latas del Consejo.

¿Y eso en qué se traduce? Las cantidades de producto certificado en el año 2017 han llegado a superar las 1.800 toneladas de Caballa de Andalucía y las 800 toneladas de Melva de Andalucía. Lo que supone un crecimiento total de 500 toneladas con respecto al año 2016. En 2018, y a falta de un análisis definitvo, esta inercia ha seguido n aumento, por lo que las previsiones no pueden ser más esperanzadoras para los próximos meses.

Redescubre Melva de Andalucía y Caballa de Andalucía, un producto sabroso, artesano y saludable capaz de conquistarte gracias a labor encomiable de las fábricas

Como puedes comprobar, el fin máximo del Consejo es ofrecer un producto inimitable, artesano y hecho por los habitantes de las zonas rurales donde actúan las fábricas. Con la dosis de compromiso necesaria y con calidad tan excelente de las conservas se alcanza el crecimiento necesario para seguir promoviendo el empleo de la mejor forma.

Por ello, es necesario educar al consumidor, hacerle conocedor de todas las virtudes que acompañan a cada lata de Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía.  El usuario debe tener el criterio para entender las conservas del Consejo Regulador como sinónimo de sabor en una época en la que consumir pescado fresco es más complicado de lo que creemos.

¡Anímate a redescubrirlos como, cuando y donde quieras y forma parte de esta filosofía centenaria!

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