Entrevista a Manuel Becerra, Secretario General Caballa y Melva de Andalucía Entrevista a Manuel Becerra, Secretario General Caballa y Melva de Andalucía
21 noviembre, 2018 caballadmin

Entrevista a Manuel Becerra, Secretario General de las IGP Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía

Entrevista a Manuel Becerra, Secretario General de las IGP Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía

Siguiendo una filosofía centenaria y transmitiendo un amor incondicional por la materia prima, Manuel Becerra, Secretario General del Consejo Regulador de la Caballa de Andalucía y la Melva de Andalucía, nos abre las puertas de su oficina para charlar sobre sus funciones, trayectoria, gustos, el papel económico de las fábricas y su visión de la industria en años venideros.

Empecemos por el principio, Manuel, ¿cuáles son las principales funciones del Consejo Regulador?

De todas las que se llevan a cabo destacaría tres. En primer lugar, la promoción del producto, sobre todo en aquellos mercados donde pueden ser objeto de consumo. Segunda, con la ayuda de la Consejería de Agricultura y Pesca, perseguir el fraude de conservas que quieran denominarse “Caballa de Andalucía” o “Melva de Andalucía” y no formen parte del Consejo Regulador de las IGP´s Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía. Y tercera, la defensa del producto, de forma que aportemos al consumidor un granito de confianza para que a la hora de elegir una conserva de caballa o melva, luchando porque las conservas de Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía que aparezcan en las tiendas sean las que cumplen el pliego de condiciones.

 

Sabiendo esto, ¿por qué no todas las productoras se adhieren al Consejo Regulador? 

Pertenecer a un Consejo Regulador tiene ventajas y exigencias, por supuesto. El pliego de condiciones anteriormente citado obliga a las productoras a fabricar como se hacía antaño con especies muy concretas. En el caso de la Caballa de Andalucía Scomber Colias y Scomber japonicus y en cuanto a la Melva de Andalucía Auxis rochei y Auxis thazard.

Como es lógico, no todas las fábricas están dispuestas a pagar una mano de obra extra para su pelado manual, encareciendo así los costes y el precio final. Es mucho más barato realizar un pelado mecánico, mediante el uso de productos químicos y luego introducirlo en las latas o botes de forma manual, pero se incumple de manera evidente la filosofía artesanal de este Consejo Regulador. Además, y como último factor en la no inclusión de otras marcas, no todas están dispuestas a cumplir con los rutinarios, exigentes y sorpresivos, controles e inspecciones del Consejo Regulador, tanto en fábricas para analizar los procesos productivos, como en los puntos de ventas, para analizar las especies de pescado que se están utilizando. Éstas inspecciones, a su vez, son tutelados por la administración pública.

Renunciar a la globalización por mantener un producto calidad extrema y por mantener unas condiciones de producción artesanales que lo hacen diferente en otras fábricas ha sido, es, y siempre será el sello inconfundible del Consejo Regulador.

 

¿Qué le hizo formar parte del Consejo Regulador?

Tras pasar por la facultad de biología, mi carrera profesional empezó con una formación en temas relacionados con la alimentación. Poco a poco me fui especializando en la función de control de calidad, de inspección, de auditoria y seguridad alimentaria, lo cual me llevó a trabajar como como veedor del Consejo Regulador en un principio. Una vez jubilado el, por aquel entonces, Secretario General, los miembros del Consejo Regulador consideraron que debido a mis conocimientos y experiencia podía ser un buen candidato para asumir el cargo, y cambié la bata blanca y los controles a pie de fábrica por la gestión del Consejo Regulador.

 

Además de conocimientos, ¿hace falta pasión?

Mucha. Te tiene que gustar mucho este trabajo porque no tienes día ni hora. Vas a las grandes superficies a comprar y te diriges a los lineales donde está tu producto y los revisas, vas a restaurantes y conversas con los responsables sobre el producto, estás en una reunión de amigos y te preguntan sobre el producto, ves un anuncio, ves una página web… al final estás las 24 horas del día conectado a tu trabajo. Este, imagino que como casi todos los trabajos, tiene un fuerte componente pasional que se necesita para ejercer bien tu trabajo y yo así lo interpreto y así lo intento cumplir. 

 

Como Secretario General, ¿en qué centra sus esfuerzos?

Desde luego no en vigilar, para eso está el órgano de control. El Secretario General pertenece al órgano de gestión del Consejo Regulador y no debe mediatizar en ningún caso al órgano de control, con el fin de que las inspecciones sean totalmente independientes, aunque la labor del Secretario General sea la de motivar al órgano de control para que vaya realizando sus inspecciones con el máximo rigor y, sobre todo, que se cumpla con el criterio de objetividad, independencia e imparcialidad que tiene encomendado ese órgano.

En la actualidad, estamos muy centrados en la labor de promoción, que es el verdadero futuro de este Consejo Regulador. Nuestra filosofía, y así la aprendí hace muchos años, es que la mejor manera de luchar contra la competencia y contra el intrusismos, es demostrar que tú eres el mejor, no hay que resaltar lo malo que son los demás o como de mal hacen las cosas, la mejor manera, es demostrar que somos los mejores, porque utilizamos la mejor materia prima, los procesos son artesanos y los que mejor tratan a esa materia prima de calidad, y le ponemos todo el cariño y saber hacer, esto da como resultado un producto de calidad diferenciada, el cual al ser probado por el consumidor, así lo califica.

Hay que educar al consumidor para que busque nuestro sello en las latas, para que lo entiendan como sinónimo de excelencia. Y después queda la labor de relación la administración pública: atender a sus requerimientos como órgano tutelar de los Consejos Reguladores, que gracias a Dios, son muy buenas, porque desde el principio las dos partes entendimos cuales eran nuestras funciones y ambos estamos embarcados en el mismo barco.

 

¿Qué otra función realiza el Consejo Regulador fuera de las fábricas?

Hemos estado en colegios, en escuelas de hostelería, asistimos a ferias, creamos eventos en la ciudad, damos charlas. Todo ello con el objetivo de promocionar las conservas de Melva de Andalucía y Caballa de Andalucía, y el sello del Consejo Regulador. Para inculcar en el consumidor la idea de que nuestras conservas son sinónimo de calidad, artesanía y tradición.

 

Hablemos del sello de Indicación Geográfica Protegida otorgado por la Unión Europea. Fueron seis años de negociaciones y estudio. ¿Cómo nace la necesidad de alcanzarlo?

Nace a través de la Asociación Andaluces Artesanos de la Mar, que aúna a los fabricantes de conserva de Andalucía para llevar a cabo la creación del Consejo Regulador, estableciendo los pliegos de condiciones de Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía y se presenta ante la Junta de Andalucía.

Tras unas negociaciones nada sencillas con la autoridad competente, obtuvimos el visto bueno de la Junta de Andalucía y seguimos nuestro caminar hacia el Ministerio, donde tras el buen trabajo hecho por la Consejería de Agricultura obtuvimos la protección nacional transitoria, y después a la Comisión Europea.

Allí tuvimos que demostrar que nuestras conservas se basan en la artesanía y mantienen los condicionantes que desde hace más de 300 años se vienen dando. A partir de ese momento, la demostración a través de un estudio exhaustivo, nos supuso la suficiente credibilidad que motivó a la UE a considerarnos Indicación Geográfica Protegida con el objetivo de proteger el producto de nuestras fábricas.

En resumidas cuentas, primero nace la asociación que protege el producto y después el organismo que brinda la certificación.

 

¿Cuáles son los planes del Consejo Regulador para atrapar a los consumidores fuera de nuestras fronteras?

 Promoción, promoción y promoción. Esa la intención de este Consejo Regulador: promocionar el producto por todos sitios. Las limitaciones económicas nos llevan a focalizar esfuerzos en Andalucía y España, aunque eso no quita que llevemos a cabo acciones conjuntas con la Consejería de Agricultura y Pesca para que el consumidor extranjero sea capaz de disfrutar la calidad de nuestras conservas. Manteniendo el sabor tradicional, de antaño y sin adulterar con productos químicos, nuestros productos tienen tal calidad diferenciada que merecen distribuirse por todo el mundo. Cuando se consumen conservas de Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía se está saboreando el verdadero sabor del producto.

 

Tradición, artesanía, amor por la materia prima. ¿Qué otros valores definen la filosofía de las fábricas adheridas al Consejo Regulador?

Ofrecer un producto sobresaliente a través de subrayar el origen del producto. No voy a negar que la evolución y el desarrollo de la industria conservera haya facilitado procesos, pero hay algunos que no se deben cambiar porque el alimento perdería la esencia. Nuestras fábricas defienden el amor por un producto tremendamente tradicional y artesano. Una forma de trabajar en favor del empleo y de la calidad del producto, sin adulterarlo con sabores aportados por productos químicos utilizados a lo largo del proceso.

 

¿Y en cuanto al empleo? ¿Cuántas personas trabajan en la industria conservera de Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía?

Entre las cuatro fábricas que conforman el Consejo Regulador estamos hablando de unas mil personas en mano de obra, de las cuales casi el 75% es mano de obra femenina. Esto hace que zonas rurales como Tarifa, Ayamonte o Isla Cristina se vean beneficiadas de forma directa por el consumo del producto, ya que repercute directamente en la economía de todas esas familias que trabajan en las fábricas productoras.

 

¿Consideras que el Mercado español no valora esta filosofía como se merece?

No es que no la valore, sencillamente, al día de hoy es muy desconocida. El mercado español no es consciente del gran aporte de estas industrias en favor de la calidad diferenciada y mantener un producto artesanal. El consumidor desconoce el tremendo esfuerzo que nuestras fábricas vienen haciendo desde hace varios años para abastecer el mercado con Melva de Andalucía, ya que este pescado lleva más de tres años sin visitar nuestras costas, o como el pasado año fue un año deficitario en las capturas de caballa, pues aún con estos condicionantes, las conservas del Consjeo Regulador cumplen estrictamente con el contenido descrito en la mismas, Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía, y todo ello certificado mediante análisis genéticos de las mismas.

 

Entonces, ¿cómo se logra convencer a los consumidores?

Soy un completo detractor de convencer al consumidor por precio. Nunca lo vas a conseguir porque el precio no tiene fondo, siempre hay uno más barato. Por tanto, se debe trabajar a través del propio producto. Esa es nuestra filosofía como Consejo Regulador. Estamos plenamente seguros de la calidad de nuestras conservas y no entendemos otra promoción si no es a través del propio producto y demostrando su excelencia.

 

Con todo, las cifras han sido muy positivas. ¿Con cuántas toneladas vendidas se cerró el año pasado?

Las cantidades de producto certificado por este Consejo Regulador en el año 2017 han sido muy positivas, llegando a superar las 1.800 toneladas de Caballa de Andalucía y las 800 toneladas de Melva de Andalucía.

Supone un crecimiento total de 500 toneladas con respecto al año 2016. En 2018 esta inercia sigue en aumento, por lo que las previsiones no pueden ser más esperanzadoras.

 

Sé que es difícil, pero, ¿qué prefiere Manuel Becerra? ¿Melva, Caballa o Melva Canutera?

Depende. A mí me gusta mucho la Caballa de Andalucía en una ensalada. Me gusta que el aporte protéico de la ensalada provenga de la Caballa de Andalucía por su sabor inconfundible. En cambio, si lo que vas a tomarte es un montadito el mejor acompañante es la Melva de Andalucía, sin nada más. Y lejos de los protocolos, me apasiona coger el filete de Melva de Andalucía Canutera de la lata y disfrutar directamente de este delicioso bocado.

 

¿Con qué bebida los acompañarías?

Aquí lo tengo claro. La Caballa de Andalucía, al consumirla como entrante, marida de forma excelente con un vino o cerveza. El montadito de Melva de Andalucía con vino fino o blanco, joven y de la tierra. El Consejo Regulador trabaja muy bien con bodegas del Marco de Jerez, Marco del Condado de Huelva, así como con los vinos de Montilla Moriles. Sus vinos maridan estupendamente con nuestras conservas. Eso sí, tal y como te digo que la Melva de Andalucía Canutera la disfruto de manera deliciosa, qué mejor forma de acompañar ese bocado maravilloso que con un Palo Cortado.

 

Y, por último. Debes consumir Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía porque…

 Porque es un producto sano y saludable, porque entra perfectamente en cualquier dieta, porque es cardiológicamente ideal debido a su alto contenido en ácido Omega 3 y óptimo contenido en sal, porque acompaña a múltiples platos de forma excelente. Y podría seguir así todo el día. El consumidor debe tener el criterio para valorar las conservas del Consejo Regulador como algo bueno, saludable y sinónimo de calidad en una época en la que, bien por las prisas o la falta de tiempo en casa, consumir pescado fresco no es fácil. Nuestro producto aporta los nutrientes que necesitas a través del mejor sabor, el amor por la materia prima y el proceso de elaboración que te mereces.

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