El papel del Consejo Regulador de las IGP Caballa y Melva de Andalucía El papel del Consejo Regulador de las IGP Caballa y Melva de Andalucía
13 noviembre, 2018 caballadmin

El papel del Consejo Regulador de las IGP Caballa y Melva de Andalucía

El papel del Consejo Regulador de las IGP Caballa y Melva de Andalucía

El papel del Consejo Regulador de las IGP Caballa y Melva de Andalucía

Con el objetivo de salvaguardar la tradición y artesanía pesquera de la Caballa de Andalucía y la Melva de Andalucía empresarios conserveros de la región dieron forma al Consejo Regulador, un organismo cuyos pilares básicos se sustentan en el cuidado de la materia prima y su proceso de elaboración.

Esta importante institución colaborativa posee un carácter diferenciador que hace que sus productos se beneficien desde el momento de su pesca hasta la puesta a la venta. Un discurso único que certifica cada lata como sinónimo de calidad, buen hacer y lealtad tanto para con el consumidor como para el medio ambiente.

La Unión Europea así lo entendió en 2009 recompensando la particular filosofía del Consejo con el sello de Indicación Geográfica Protegida. Hecho que subraya la encomiable y centenaria labor de las fábricas adheridas.

 

En defensa de la tradición y artesanía

El Reglamento del Consejo Regulador establece que las especies indicadas para la elaboración y consumo son Scomber Japonicus y Scomber Colias para la Caballa, y Auxis Rochei y Auxis Thazard para la Melva.

A diferencia de los procesos mecanizados, el pelado de estos productos en las fábricas del Consejo debe realizarse de forma manual sin utilizar productos químicos ni conservantes que puedan modificar de forma artificial el sabor del producto, siguiendo de este modo la tradición andaluza arraigada desde tiempos inmemoriales.

Cabe destacar que todos y cada uno de los procesos se realizan en las fábricas ubicadas en las localidades especificadas por el Reglamento de la institución: desde la recepción de la materia prima, lavado, pelado y envasado.

Además, como líquido de gobierno o cobertura, el Consejo Regulador de la Caballa de Andalucía y la Melva de Andalucía establece la utilización de aceite de girasol que se haya elaborado en la propia Comunidad Autónoma.

Y es que, las cualidades del aceite andaluz como conservantes son tan importantes, que aprovecharlas en beneficio del producto conforma un sello de calidad inimitable.

 

Una zona geográfica trascendental en la calidad del producto

La zona de elaboración de las conservas amparadas bajo el manto del Consejo Regulador se conforma por los términos de Almería (Adra, Carboneras, Garrucha y Roquetas de Mar), Cádiz (Algeciras, Barbate, Cádiz, Chipiona, Conil, La Línea, Puerto de Santa María, Rota, Sanlúcar de Barrameda y Tarifa), Granada (Almúñecar y Motril), Huelva (Ayamonte, Cartaya, Huelva, Isla Cristina, Lepe, Palos de la Frontera y Punta Umbría) y Málaga (Estepona, Fuengirola, Málaga, Marbella y VélezMálaga).

En beneficio del consumo transparente, el Consejo Regulador se encarga de proteger los nombres, las marcas y la indicación de procedencia arriba citada, tan importante y trascendental a la hora de diferenciarse frente a otros productos de competencia directa.

 

La importancia del sello IGP: Indicación Geográfica Protegida

La Indicación Geográfica Protegida de la Caballa de Andalucía y Melva de Andalucía es el aval europeo que demuestra que cada una de nuestras latas de conserva está elaborada de forma completamente artesanal, respetando un proceso basado en la tradición y poniendo en valor la primerísima calidad de la materia prima.

El sello IGP logrado por el Consejo Regulador en el año 2009 tiene como fin reflejar la excelencia de un producto como consecuencia de las características de su materia prima, el medio geográfico de dónde procede y la forma en la que se extrae. Otorgándoles así un distintivo inimitable.

 

Los continuos análisis a los que se somete el Consejo Regulador son sinónimo de máxima calidad

El Consejo Regulador como órgano de control realiza inspecciones periódicas para comprobar que los productos amparados se han obtenido y elaborado conforme a la tradición y artesanía.

Por sorprendente que suene en un principio, no todas las fábricas que desean formar parte del Consejo Regulador de la Caballa de Andalucía y la Melva de Andalucía lo logran. Para ello se deben cumplir ciertos requisitos fundamentales entre los que se encuentran análisis rutinarios (y sin aviso) del producto.

Como consecuencia de ser una Indicación Geográfica Protegida, todas las etapas de producción son supervisadas, así como la materia prima, a través de análisis semanales que garantizan su calidad.

El fin de este exhaustivo control es ofrecer la calidad que merece y exige el consumidor desde el primer contacto con el producto hasta que sale de las fábricas adheridas al Consejo. Filosofía que, como comentamos, requiere un compromiso extra por parte de las conserveras.

 

Melva de Andalucía y Caballa de Andalucía, dos tesoros nacidos de una misma filosofía

Cualquiera de las marcas adscritas a la IGP del Consejo Regulador de la Caballa de Andalucía y la Melva de Andalucía ofrecen la garantía de calidad que te mereces tú y los tuyos, conservando las mejores cualidades de la materia prima y protegiendo la tradición con la que se trabajado desde siempre.

Una marca con el distintivo del Consejo Regulador en su envase no solo informa al consumidor de su excelente materia prima, sino que además, transmite una filosofía centenaria leal para con el producto.

Share
, ,